COAR - CAJAMARCA
Por: Evelyn Cerna
H
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ace mucho
tiempo en la cultura Maya vivía una familia llena de amor y felicidad, la madre
se llamaba Zazil; el padre, Ixchel y la
hija, Itzel. Ellos se encontraban muy comprometidos con las obligaciones que
requería su cultura. La familia era de escasos recursos económicos, en tal
sentido el padre se dedicaba a la construcción de pirámides para el rey y sobre todo para poder sustentar
el consumo de su familia. Él todas las mañanas se dirigía a su lugar de oficio para ejercer su trabajo
y antes del anochecer con un grupo de
compañeros realizaba un ritual al dios sol Ahau Kin y al dios de las abejas y
la miel Ah Muzenkab para que durante los
próximos meses obtenga un buen sustento económico.
Un día por
la mañana, Ixchel se sentía muy mal y le dijo a su esposa que no deseaba a ir
al trabajo; en ese mismo instante, en el rostro de esta se observó una profunda
tristeza. Ella le dijo:
–No tenemos alimentos y, además, nuestra niña está enferma. Ahora más que
nunca es importante que vayas a trabajar.
–Está bien mujer. Voy a ir.
Tras este
hecho, no dudaron en avisar a Zazil de
lo sucedido con su esposo. Esta al oír la noticia, soltó en llanto y gritos al
saber que había perdido a su amado. Salió corriendo de la casa y se dirigió a
donde se encontraba el cuerpo de Ixchel. Al llegar y observarlo fue y lo
abrazo, le dio muchos besos y le pidió disculpas, puesto que repetía una y otra
vez que era su culpa. Pasaron unas horas y antes del anochecer Zazil, ya
calmada, estaba decidida a contarle a su hija lo sucedido de la mejor manera y
comprensible para ella. De retorno a su casa, la llamó, la tomó de la mano y le
dijo:
Hija, hay
personas a las cuales les tenemos un gran cariño, pero no sabemos hasta qué
tiempo nos pueden acompañar.
–Mamá, no te entiendo, ¿qué es lo que ha pasado?
–Hija mía, hoy al ir tu papá a trabajar sufrió un accidente.
Desdichadamente no pudo resistir.
La niña
hechó a llorar y le respondió:
–No, hija mía, me tienes a mí y yo nunca voy a dejarte sola, siempre voy
a estar a tu lado –respondió la madre–.
Además, ya verás que juntas podremos salir
adelante reinando en nuestra unión el amor, cariño, afecto, comprensión y sobre
todo la paz.
Itzel con
una breve sonrisa abrazo muy fuerte a su
madre.
Al día
siguiente, el encargado de organizar la ceremonia, Anayansi, preparó todo lo
necesario para la sepultura de Ixchel, reunió a un grupo de personas, entre
adultos y niños y dio un comunicado. Anayansi dijo:
–Los hombres mayores se encargaran de colocar el altar para las ofrendas
y los niños, acarrear flores y necesariamente aquellas cuyo nombre es x-pujuk o
x-tempola (flor de muerto de color amarillo y olor muy fuerte) las cuales
servirán para adornar el altar del difunto. Empezaremos por dejar en una mesa
al difunto y colocaremos ahí todas sus
pertenencias, la ropa, el maíz, el
sombrero y sus zapatos, así cuando regrese tendrá todo. Las mujeres se
encargaran de colocar el número de platos de comida necesarios según las ánimas
que se van a recordar o nombrar en los rezos y un plato más, porque si bien sabemos
las almas siempre vienen acompañados de alguna otra ánima como un invitado más.
Luego de
dar las indicaciones, todas las personas se desplazaron a realizar lo
encomendado para que al día siguiente ya todo esté listo.
Cuando ya
todo estaba preparado, llegaron madre e hija acompañadas por los trabajadores
y el representante de la cultura Maya,
Hunab Kú. Luego, se inauguró la celebridad. Anayansi fue quien dirigió las
primeras palabras. Frente a todos dijo:

Después de
las palabras apertura dadas por Anayansi, se realizó un canto y una oración para el descanso
espiritual de Ixchel. Al terminar dicha ceremonia, la mamá y la hija se
dirigieron de retorno a su casa. Ese día estuvo lleno de tristeza y lágrimas.
Así
pasaron dos meses con un sentimiento de rencor y odio al mismo tiempo. Pero, al
tercer mes, ellas ya habían superado la pérdida, tras haberse resignado a la
idea de que el alma de Ixchel estaría bien en el Inframundo.
A pesar de
lo sucedido, la esposa y la hija, supieron cómo afrontar la situación, la
escasez económica despareció para ellas y desde ese entonces no hubo un momento
en que dejaran de sonreír tras ver que a pesar de la adversidad, el amor, la
sinceridad, la alegría y la equidad pueden lograrlo todo.
referencias bibliográficas de las imagenes:
http://www.imagenesreligiosas.info/wp-content/uploads/2013/05/FELIZ-DIA-DE-LA-MADRE1.jpg
http://static3.sobrehistoria.com/wp-content/uploads/2008/08/ciencia-de-los-mayas.jpg

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